¿EN DONDE ESTA LA GENIALIDAD?
“La obra sobrevive al artista” Eso
oí alguna vez en una entrevista que tuve la oportunidad de hacer a un investigador
del corazón humano en su aspecto fisiológico.
Lo que se supone con la
aplicación de nuevas tecnologías, el Internet y el avance de las
telecomunicaciones cada vez es más difícil encontrar una creación humana
original, genuina, nueva totalmente.
Actualmente podemos deleitarnos
con un sin número de recopilaciones, refritos, adaptaciones o como quiera que
se les pueda llamar; el punto es que con el avance se ha perdido la genialidad,
que irónico, en medio de tanto cable y onda. La habilidad de crear la hemos
cambiado por la velocidad de copiar y pegar, es sorprendente como desde nuestros
fantásticos equipos podemos reciclar y reorganizar conceptos de otros.
Desafortunadamente la velocidad
con la que se mueve el mundo no nos da tiempo más que para echar una ojeada,
muchas veces sin análisis ni reflexión, desde nuestros escritorios somos
“críticos” de este ciber-arte. Como espectadores silenciosos. Estamos atrapados
en la red, cual arañas somos artífices y dependientes de estas máquinas,
abrimos las puertas de talleres virtuales que impulsan nuestros deseos de
generar la diferencia criticando lo que consideramos diferente.
El artista dio un salto de la
encasillada buhardilla a la pista interactiva y para los ojos del público es
más que suficiente, ¿Lo será para el creativo fantástico y genial? La mano del
artista está enferma del túnel del carpo, habrá que adaptar el mouse para los
delicados dedos que una vez tocaron las manos de las musas, no todo está perdido para el artista que aún puede disfrutar los sabores, olores,
sonidos y colores que la pantalla liquida ni el mejor de los parlantes
todavía no logra ofrecer porque salen de
su reflexión.
Se busca con urgencia la
genialidad en el ciber mundo, esa chispa de un ser tan imperfecto que todavía
no funciona con pass Word, nos urge, antes de que se atrofien las manos del
artista y se pierda entre los curvas del túnel del carpo, para la esperanza
ciega de los que aún sueñan con lo extraordinario.
Podemos entonces adaptar la mente
y el corazón para que se amolde perfectamente a los nuevos espacios de
inspiración en un mundo en el que al parecer ya todo está dicho; viendo de este
modo la situación reinante es posible demostrar que tanto la mente como los órganos
del ser humanos deben seguir evolucionando para lograr hacer parte de ese nuevo
espacio artístico que con sus redes
alcanza los más escondidos rincones del pensamiento. Será el nuevo surgir de
una especie de artistas que pueden plasmar toda su inspiración ya no en los
medios ya conocidos, puede ser que el artista de moda cambie su corazón y sus
manos, se haga eterno como antaño o pase unos segundos de éxito navegando cual
lo haría el famoso viejo que no fue vencido por el mar descubriéndose a sí
mismo, evocando a Ernest Miller Hemingway en su obra.
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