viernes, 28 de noviembre de 2008

CAZADORES DE BURBUJAS

Hoy traigo un traje nuevo y zapatos de algodón, me he peinado y lavado mi cabeza en silencio sepulcral, recordando el viejo círculo, que difícil adquirir la membresía, que difícil salir de el.

Nos dedicamos juntos a estudiar el comportamiento de las burbujas, composición y naturaleza, hablamos durante horas de burbujas, memorizamos su historia, desde cuando y como aparece las primeras, que obsesión para nosotros los amantes cazadores de burbujas. La idea era que un día, donde quiera, cada quien lograría dominar el profundo conocimiento de las esferitas de jabón que tanto me encanta ver.

Ayer me preparé muy bien, sería el día más importante, el fundamental decían los ancianos del círculo. En mi mochila junte todos los documentos, estudios y manuales sobre burbujas que tenía, hice un gesto frente la espejo, buscando en el reflejo la imagen de cazador de burbujas, preparé todo mi equipo de caza, mis redes, arpones, flechas, guantes y claro un avanzado detector de burbujas cobardes; que agitación sentí en la madrugada. Llegué muy temprano al punto de encuentro, hallé el círculo en atiborrado, listos -¡Cazaremos burbujas!- Claro después de esto me consagraría.

Fue entonces cuando vi un reflejo azuloso levitando ¡Dios! Que hermosa burbuja, la perseguí, ella bajo el sol vibraba, al tocarla con mis guantes se aferro a mi mano, fue así como la oculte en mi bolsa especial para burbujas; había atrapado la primera y quise llorar de alegría, Siguió la jornada de caza, acrecentaba mi fuerza y destreza, había alcanzado muchas, todas en mi bolsa. Al crepúsculo era más difícil verlas, dicen que en las tinieblas hay muchas pero son cobardes, escurridizas y van solas.

Me quite los guantes y los lentes, cerré los ojos por un momento, quise ver dentro de mi bolsa las burbujas capturadas, pero no había nada, allí solo un rastro húmedo y jabonoso. Que triste me sentí y lloré, mis manos mojadas en lágrimas se tornaron de cristal, pude ver a través de ellas como me rodeaban miles de burbujas y al querer tocarlas se estallaban en mis manos de vidrio, sentí pánico al reflejarme en una de ellas, por un segundo y súbitamente me quebré. También yo era una burbuja.



Hoy como les contaba traigo un traje nuevo y zapatos de algodón, conciente de ser una burbuja, frágil temblando bajo el sol, huyendo del incansable cazador de burbujas.

1 comentario:

JORGE RAUL dijo...

Hola Nelly,¿como estás?
Un dia cotidiano, pero que no lo es para quien observa desde su cristal propio y personal.
Cuidate, un saludo fraterno.