Vienes, sueltas la punta de esta madeja,
vas, lánguidamente,
enredándote en mi mente.
Despierto y vienes, lo se,
yazco y vas, a hurtadillas
ganando mi fe, lo sabes.
Nazco y vienes,
cual péndulo frente a mi,
yo feroz te sigo,
das vueltas en mi instinto.
Yo cual felino me envuelvo,
y tu me enredas en tu lengua
como una madeja de hilo.
Mantis
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