-Esta propensión a suicidarme, va a terminar matándome- tarareaba un hombre solitario en el camino empedrado, eran como las cinco de la tarde de el mes de julio, ¿El año? Verá usted, no lo recuerdo bien, es que tengo mala memoria.
Hacía un poco de frío, era justo esa hora en la que se puede ver la luna y el sol, juntos en el cielo, en mi infancia solía creer en los mitos de amores entre ellos, hoy aquí, de pie sobre esta peña en Boyacá, muy cerca de la carretera que lleva a la sierra nevada del Cocuy, mirando la estatua de la virgen; abajo el río, no me preocupé mucho de ese romance. Observé el paisaje que antes fue visto por ojos más dignos que los míos, pensando y pensando avanzó la tarde, me incliné hacia la orilla, golpe escuché ese cántico:
“Solo Manuel, mmm
a puerta cerrada,
como pretende mmm
en estos ambientes
preparó su última bebida, mmm
no por Rosario, mmm
no por pobreza, mmm
que a ese sorbito de cianuro mmm
no le interesan las penas…”
Pensé, ¿Manuel? ¿Cual Manuel?, este hombre debe haber enloquecido de frío, y que hacía allí, no parecía agitado, yo por el contrario respiraba con dificultad; le pregunté: -¿Se siente bien?-
“Tras la cerradura, mmm
Eva recibe una dosis de veneno,
un revólver segunda opción. Mmm
Siguió cantando, en un tono afinadísimo que no se como diablos conseguía con esa temperatura tan baja. Seguí en lo mío, admirando el paisaje, intentando respirar profundo, un repentino dolor en el pecho me recordó mis años de tabaquismo, pensé en el honor y la gloria ausente de esos días.
“Aníbal hizo lo propio,
Muy meditado,
el anillo llevaba, mmm
Su amargo trago,
solo en invierno,
vació el contenido,
sobre su lengua cansada mmm
y reseca, el guerrero incansable,
perdió esta batalla….mmm
-Viejo loco- cavilé, vino a dañar este instante tan sublime, tan imprescindible para mí con su canto extraño, Eva, mmm, Aníbal mmm, comencé a repetir mentalmente, que clase de canto era ese, ya perdida toda concentración en mí, me involucré sin quererlo en esa melodía.
Le dije, -¿Quiere usted decirme algo? O solo intenta boicotear mi intento…-, no había terminado mi frase cuando senda bofetada me cerró la boca, me tomo por los hombros y con una mirada fiera re inició su melodía.
“Oyendo la radio, mmm
En Frecuencia modulada
Armstrong salta al vacío, mmm
Sus lágrimas no le dejan ver
El pasaje de caída. Mmm”
Quede como en shock por unos segundos, después, decidí marcharme del lugar, sin responder el agravio, el sujeto que ahora, con los ojos cerrados canturreaba su tonada noto que me desplazaba suavemente de lugar, tomo mi mano con fuerza, pensé para mis adentros que era mi fin, moriría en manos de este orate.
“La hermosa Jeanne Hébuterne mmm
Al noveno mes quiere ser ave,
Y salta también, muere el hijo mmm
Sin haber nacido”
El hombre solo quiso inmovilizarme un momento, suspendernos en el tiempo, así que me detuve, seguí de pie en aquella peña, frente al abismo, pensé casi imperceptiblemente, -tal vez usted no tiene conciencia ni razón-. Suspiró profundo, hondo, hinchado el pecho soltó estruendosa carcajada ,macabra, dijo esta vez sin canturreo,- tengo toda la conciencia y toda la razón, y... usted?- me quede con la palidez de la luna llena, el hombre cantó otra estrofa de su tonada.
“A los pies un olivo,
Cerca del obelisco mm
Reposa el cuerpo de un Barón
Raúl disparo a la sien, mmm
Dura condena a su prole
Igual suerte. mmm”
Viéndome dijo_ ¿Lo pensaste bien? ¿Es la ultima palabra?_ yo seguiré aquí hasta que termine mi canto, cada vez le agregan más estrofas_ y se perdió de nuevo en sus pensamientos, canto de nuevo.
“Que viva la música”
Dijo Andresito, mmm
“Que viva la música”
muera el Caicedo. mmm”
Este personaje podía leer mi mente aparentemente, sabía que venia yo a hacer en este lugar apartado de la provincia así que le dije, ya nada me llena la vida, ni el poder, ni la riqueza...
“Chandragupta
Cubierto de oro,
Muriendo de hambre. mmm
El ritmo cadencioso
“The idiot”
Cuelga en la soga,
Ian Kevin Curtis, mmm
Se balancea con Fedra mmm
Que como péndulo baila.”
Acaso no sabía ese viejo que ya había arañado la gloria hace tiempo y con desprecio la había lanzado de patitas lejos de mi vida, acaso, no sabía que había despreciado los honores que me otorgarían mis seguidores, no, no lo sabía. Siguió cantando, el condenado viejo, esa vez lo creí directo en mi cerebro.
“Vincent y una bala en su vientre
Busco la muerte a través de de la vida, mmm
Fue inmortal, a través de la muerte. Mmm
Hoffman en su grito mmm
“Es demasiado tarde...”
Se ahogo en una laguna de fenobarbital mmm”
Mientras, yo comenzaba a comprender.
Como un rayo sentí que se me arrebató por unos segundos mi tiempo, sobre un relámpago me hallé caminando en un valle, lleno de flores, un clima deliciosamente acogedor con frondosos árboles de los cuales por racimos colgaban hombres, mujeres y hasta niños todos ahorcados con sus propias mantas, lo que me causo un choque brutal. Al preguntarle al viejo por lo que sucedía este atinó a contestarme que al igual que los tunebos aquellos pobres habían preferido la muerte a la dominación, que en aquel tiempo era muestra de gran valor hacerlo. Me senté a los pies de uno de aquellos árboles, mientras el suave viento despeinaba los blancos cabellos de una anciana que aún estaba tibia, toque sus pies y lloré amargamente.
¿En busca de que me encontraba ahora?
El viejo cantó de nuevo:
“Ruslana bella perdida
Se halló mientras caía,
“¿Me encontraré a mi misma? Mmm”
-¿Y el amor?- Pregunte…
“Sparre mató a Jensen
Luego se disparó,
En la penumbra del bosque, mmm
Cuerpos fríos quedaron.”
En respuesta a mi pregunta mirándome compasivamente, esta vez comprendí pues hace años supe de esa historia de amor y su grotesco fin, así que le argumenté; _Y… el amor de madre supera todas esas cosas, es el amor más puro y honesto_.
Cantó entonces:
“Magda madre ideal,
Da las buenas noches a los seis nenes mmm
Luego tiernamente los ve morir,
La familia feliz, cae con el reich. Mmm”
Empezó una tonada en mi cabeza, no supe si llego por repetición del viejo o nació de tanto dolor que viví en aquel valle de frondosos árboles de hombres y mujeres, pero ahora como si estuviera en un sueño con mis pies desnudos casi me arrastraba junto a un grupo de personas que parecían huir, alcancé a uno de ellos _ ¿Quien eres? ¿Qué es esto? ¿Que pasa?_ Era solo un niño de unos once años, con la cara bañada en sangre y lágrimas, me miro con grandes ojos negros llenos de terror y como pudo se libero de mi, huyendo con gran esfuerzo.
_El amor es el medio y no el fin_ aclaró el viejo después de explicarme que esas gentes no eran más que unos cuantos pijaos, quimbayas; agataes y los cocomes de la provincia Vélez, y al anochecer más de doscientas almas trocaron su camino.
Cuanto dolor sentì en mi propia carne, fue la muerte de Guanentá reventado contra las peñas del Chicamocha y la Gaitana en el Pericongo, en el Huila, que marca lo que parece ir en mi sangre, esta tendencia suicida, el gen de mina y tunembo, de embera y wayuu
-¿Y que del amor a la patria?- Me pregunté, y el cantó…
“Las hermanas Marx,
eligen su propio acido,
silenciosas, separadas,
acostadas, como todos
son iguales.
Oates sale un momento,
Le hielo carcome sus
Entrañas, pesarosas.
Nitocris, la más valiente
De todos los hombres,
La egipcia más bella de todas
Se lanza al fuego, traicionada.”
-Todos quieren morir- dice el viejo -Hasta María Mercedes amante de la vida, José Asunción, Candelario, no importa de donde salten, del tequendama o en desquebradas, quieren morir de alguna forma, medio morir o morir completos - me dijo con risa pegajosa, entonces, no pude mas que reír, reímos tanto que quedamos tumbados en el prado sobre los riscos, al borde de la peña allá en Santos Gutiérrez, sentí un golpe fuerte y seco en el pecho, parecía que volaba mirando al cielo mientras giraba a velocidad tan lenta que parecía eterna, ahora los árboles de cabeza, el viejo tomo mis dos manos, giramos y giramos como un par de niños en un parque de juegos, perdí mi conciencia,
Un mes después, en un horrendo jardín, una enfermera me dijo muy buenos días, ¿Que vas a cantarnos hoy?, te quito la de fuerza si te quedas en calma, vamos a asearte, ya verás que todo estará mejor, me dirigió al baño, desató las correas me tomo de las manos y me llevó a la tina, suavemente afeito mi rostro, vi en el espejo tímidamente el rostro del viejo, un grito agudo salió de mi garganta mientras la enfermera decía –todo estará mejor Zazzerino-