miércoles, 10 de febrero de 2010

SIGUIÓ CORRIENDO RAPAZ

El miedo devoró los ojos de Rapaz mientras emprendía el camino tortuoso de la soledad, esperó sintió amor irrefutablemente pero nunca vio dentro de su corazón, se negó a ver su propio rostro azulado mientras que su amante introducía la mano en la caja pectoral y con las uñas apresaban de una en una pequeñas partes del musculo cardíaco._ ¡No tienes corazón! _ Señaló una vocecilla constreñida, medio santurrona._ ¡Nadie me quiso jamás! _ Indicó de nuevo._ ¡Tú no me quieres! _ Repitió.Esa vocecilla disciplinada jamás comprenderá, porque le falta la fé, fé que tiene solo el corazón.

_Es difícil creer en alguien que no sabe la diferencia entre nada y nada en el mundo, es difícil creer en el amor de alguien que piensa que todos son iguales_ Señaló una cuarta vez la vocecilla.
Así que Rapaz se dio media vuelta y siguió corriendo, pero esta vez en mente esos ojos , llevando a cuestas todas las edades de la tierra, se le hizo pesado el paso, pero estaba en camino llevando en mente esos perdidos ojos color marrón, color tierra, de esa misma tierra alberga las lombrices, de esas lombrices que les falta la fé.


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