domingo, 27 de agosto de 2017

CRÓNICA BREVE DE TU LARGA AUSENCIA


Once días pasaron desde que es junio, ya te has marchado, solo Dios es inmutable, un vacío en el vientre al verte alejándote, entrar por esa puerta que como baúl de mago te lleva a otro mundo, tan distinto, tan lejos de mi. Mientras avanzas directo a la salida de mi tierra, con cada paso que das mi corazón se desmorona como escarcha en las flamas; tantas vidas van y vienen de todos los universos, mientras, yo me quedo aferrando en mis brazos a esa parte de ti que me dejas y no lloro, no lloramos.

Terminando el día once, hay que volver a una casa vacía de ti, llena de incertidumbre; cuando me trasporto a casa a mi mente llegan miles de pensamientos como burbujas de jabón en un parque de niños: -Que si estarás bien, ¿Te trataran bien?, ¿Te sentirás desolado?, ¿Será que debí haberte besado mas?; ¿Debí decirte mas veces que te amo? Tantos, tal vez demasiados -"debí"- entre los sesos, que por la rutina del día se fueron quedando enredados en lo cotidiano que cubre  como hiedra todo lo bello, quizás debí tomar tu mano solamente para sentir tu silencio, tal vez hasta el hastío, por que estando lejos el recuerdo de mi beso te haría sentir en casa, aunque estés a kilómetros de esta tierra que parece hundirse bajo mis pies ahora que te has ido.

Llegada la primera noche 12:30 pm, mi cuerpo sabe que no estas, en un instante tu presencia me acaricia como si me extrañaras tanto como yo a ti, puedo sentir, lo juro, tu cuerpo tibio, vivo, junto al mio; acaricio el espacio que has ocupado estos años, creo rozar tu vientre, entonces lloro, tal vez lloramos amargamente no se por cuanto tiempo; veo asomar la luz por la ventana, hay que levantarme aunque no quiera, la vida afuera sigue, entonces pienso que el planeta debería detenerse para esperar a que regreses, pero no espera a nada ni a nadie.

Lunes en la mañana: Hoy tu tan lejos, el silencio se apodera de toda la casa, habiendo niños no hay risas ni juegos, solamente una gran marcha gris y mutismo, hasta ahora es el día primero de un millón de días lejos de tu mirada; la tecnología se alía con mi soledad y juntas me permiten verte y escuchar tu voz, es una suave calma a mi mente y mi corazón, estas bien, ya despertaste, debes ir a trabajar, por eso estas allí.

La noche se convierte en un manto negro que me asfixia, llego a casa, ella ella como una llama, al principio tímida, de golpe se convierte en una supernova y corre a mis brazos para saludarme, la abrazo, huelo su cabello, acaricio su carita, te veo en ella, como tantas otras veces te vi, como cuando la vi por primera vez, tan tu y al mismo tiempo tan ella, única como una joya que ocultaba la vida para mi, para ti, para todo el que sea alcanzanzado por su luz, pero no vienes, pero no vuelves...

1 comentario:

ETHEL dijo...

Qué bello "como una joya que ocultaba la vida para mi".